Yo no quiero un amor moderno.
Quiero ser tu poesía y tu musa,
así, ambas, al mismo tiempo.
Quiero sentir tu respiración,
mirar las estrellas a través de tus ojos
y sentir que el universo
es una habitación
donde estamos tú y yo.
Quiero tocar tu piel,
invadirme de ti
desde la punta de mi cabeza
hasta la punta de mi pie.
Quiero probar tus labios color pastel
e hipnotizarme de tu sonrisa.
Volar y nunca caer,
nunca perder.
Quiero escuchar todo de ti,
tus miedos, tus sueños,
tu fobia más grande
y tu más grande anhelo.
¿Quién te rompió el corazón?
No me temas,
de mi ser no saldrá daño alguno,
no quiero lastimarte.
Permíteme reconstruir tus pedazos.
No tengas miedo de mí,
no me interesa si tus labios
recitan diez mil maldiciones.
Te quiero a ti
con todo lo que eso conlleva.
Te quiero a ti
con tu pasado,
tu presente
y en mi futuro.
Pero cariño,
si tú no me quieres a mí
termina mi tortura,
rómpeme el corazón,
te juro que no serás la primera.
Tengo la ridícula idea
Tengo la ridícula idea
de que vas a volver,
atravesarás la misma puerta
que un día te vio partir,
pondrás tu estúpida sonrisa
que siempre odié
y no pedirás perdón
porque ese no es tu estilo.
Juntarás tus brazos con los míos
como la primera vez,
me gritarás en silencio
que nunca te suelte y no lo haré.
Nunca aprendí a quererme a mí antes que a ti.
En mi mente
solo estará la idea de tenerte
y no dejarte ir.
Tengo esta absurda idea
de que aún piensas en mí,
que cuando estas rodeada de gente
te encuentras extrañándome.
Quieres volver a casa
y reparar los destrozos
sin hacer mucho ruido.
Parece que no entiendo que la materia nunca vuelve a su estado original.
Quiero creer que todo fue mentira,
que en realidad sí me querías,
que nunca me hiciste a un lado
solo para conocer
los placeres de la vida,
esos que, según tú,
no se consiguen cuando eres fiel.
En ocasiones
sueño que te arrepientes,
que mi daño se unió con el tuyo comprendiendo un dolor que sí era mío pero nunca fue bienvenido.
¿Quién podría recibir al abismo creyendo tener el cielo?
Me estoy ahogando en ilusiones
y la marea no parece bajar;
siento las olas arrastrarme
y en la orilla más cercana tú no estás.
Todo parece ridículo cuando te pienso
pero al final la ridícula soy yo
por querer conformarme con esto
tan absurdo que para ti es el amor.
Tengo la ridícula idea
de que vas a volver,
atravesarás la misma puerta
que un día te vio partir,
pondrás tu estúpida sonrisa
que siempre odié
y no pedirás perdón
porque ese no es tu estilo.
Juntarás tus brazos con los míos
como la primera vez,
me gritarás en silencio
que nunca te suelte y no lo haré.
Nunca aprendí a quererme a mí antes que a ti.
En mi mente
solo estará la idea de tenerte
y no dejarte ir.
Tengo esta absurda idea
de que aún piensas en mí,
que cuando estas rodeada de gente
te encuentras extrañándome.
Quieres volver a casa
y reparar los destrozos
sin hacer mucho ruido.
Parece que no entiendo que la materia nunca vuelve a su estado original.
Quiero creer que todo fue mentira,
que en realidad sí me querías,
que nunca me hiciste a un lado
solo para conocer
los placeres de la vida,
esos que, según tú,
no se consiguen cuando eres fiel.
En ocasiones
sueño que te arrepientes,
que mi daño se unió con el tuyo comprendiendo un dolor que sí era mío pero nunca fue bienvenido.
¿Quién podría recibir al abismo creyendo tener el cielo?
Me estoy ahogando en ilusiones
y la marea no parece bajar;
siento las olas arrastrarme
y en la orilla más cercana tú no estás.
Todo parece ridículo cuando te pienso
pero al final la ridícula soy yo
por querer conformarme con esto
tan absurdo que para ti es el amor.
Tengo el cuerpo helado
acabo de terminar pensando en ti,
no te voy a corregir,
interpreta mis palabras como desees.
Te necesito aquí a mi lado,
quiero tus besos, quiero tus labios;
me encuentro en la oscuridad de mis recuerdos
en donde tú ya no iluminas más.
El silencio se hace presente en la habitación
pero por dentro mi corazón grita, llora y te desprecia,
grita, llora y te ama, aún lo hace.
Como no hacerlo,
en tus manos estuvo mi cuerpo
y de repente todo fue agua, liquido; todo fue miedo, se manifestó la realidad.
No te importa, ya lo sé,
pensar en ti me hace mal, lo sé,
pero estoy aquí de madrugada
y lo único que me apetece es sentirte una vez más.
Te busco en la almohada,
busco la silueta de tu cuerpo en la cama,
busco tus brazos abrazándome el alma, busco tu aliento sobre mis labios.
Busco los recuerdos,
busco el amor,
busco lo que un día fui y ahora ya no soy.
Busco, busco, busco, ¿qué busco?
Sandra Farías
(via d-e-s-i-l-u-c-i-o-n-e-s)
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